Gracias a la vida Dios

En el mes de noviembre en Estados Unidos, y ahora en otros países, se celebra Thanksgiving o el Día de Acción de Gracias. En general, no nos gustan las fiestas “importadas”, pero hay algunas fiestas que vale la pena adoptar, por su significado.

En la Biblia se nos insta muchas veces a agradecer. Por ejemplo, el Salmo 107 nos dice “Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres, porque él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos”, asimismo, el Salmo 136 nos insta: “Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre” Asimismo, Pablo nos dice, en I Tesalonicenses 5:18: “Dad gracias a Dios en todo”. De la misma manera, Jesús enseñó muchas veces acerca del agradecimiento a través de parábolas, sermones, e incluso un milagro: el de la curación de los leprosos: diez fueron curados por Jesús, pero al final, solamente uno regresó para agradecer por semejante maravilla.

Pero, ¿por qué debemos agradecer? Si miramos a nuestro alrededor podemos identificar muchas bendiciones: la vida, la salud, cobijo, alimento, etc. Si bien muchos tenemos problemas de salud o dificultades económicas, cuando ponemos unas y otras en una balanza podemos ver que las cosas buenas son muchas más.

Este tema me trae a la memoria un viejo himno evangélico que dice así:

Cuando combatido por la adversidad, Creas ya perdida tu felicidad,

Mira lo que el cielo para ti guardó, cuenta las riquezas que el Señor te dio.

¡Bendiciones, cuántas tienes ya! Bendiciones, Dios te manda más;

Bendiciones, te sorprenderás, cuando veas lo que Dios por ti hará.


¿Andas agobiado por algún pesar? Duro te parece amarga cruz llevar,

Cuenta las promesas de Señor Jesús, Y de las tinieblas nacerá la luz.

Cuando en otros veas la prosperidad. Y tus pies claudiquen tras de su maldad,

Cuenta las riquezas que tendrás por fe, donde el oro es polvo que hollará tu pie.


“Cuenta las riquezas que el Señor te dio”, no solamente las riquezas materiales sino tantos otros tesoros espirituales que nos ha dado, comenzando por la salvación en Cristo. Muchos tenemos la bendición de la salud, la familia, un alimento diario, tenemos trabajo, etc. y no podemos negar que también algunas veces sufrimos de la carencia de esas cosas pero, de todas formas, la Palabra nos dice, DAD GRACIAS EN TODO.

Recordemos a Pablo y a Silas cuando estaban en la cárcel (un lugar oscuro, tal vez húmedo y maloliente), después de haber sido injustamente azotados, pero sin importar eso, ellos daban gracias a Dios cantando, ellos bendecían su Nombre alabando. Es por eso que Pablo tiene el derecho de instarnos “Estad siempre gozosos. ... Orad sin cesar. ... Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios…”

En este tema del agradecimiento, se me viene a la mente también la canción “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”, no, nosotros los cristianos sabemos que no es “a la vida” o a cualquier otra entidad a quien damos gracias, no es a nadie más que a nuestro Señor, Él mismo es el dador de la vida. Santiago 1:17 nos dice que todo lo bueno viene de la mano de Dios Asimismo, sabemos que lo que no tenemos también es por su voluntad y para nuestro bien.

Podemos agradecer a Dios por muchas cosas que tenemos y por otras que no tenemos, por cosas que hemos vivido y por las que no hemos pasado; pero el agradecimiento más grande que podemos tener es el agradecimiento por la salvación. Aunque no tengamos nada, aunque no tengamos familia, aunque no tengamos una pareja, aunque no tengamos amigos, ni dinero o, aunque no tengamos salud o un trabajo que nos guste, la salvación es motivo suficiente para agradecer. La salvación en Cristo nos ha dado una esperanza viva. Aunque no tengamos nada, si tenemos la salvación de nuestro señor Jesucristo, lo tenemos todo. El tiempo aquí en la tierra es pasajero pero la salvación es eterna.

En estos días en que penamos en agradecer, agradezcamos a Dios y bendigamos su bendito Nombre. 

bbn

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